Misas En nuestras misas celebramos la veneración de Dios como nuestro origen, conjuntamente con las personas de todas las otras religiones que tengan la misma inquietud y que invitamos de todo corazón a participar en ellas. A los sacerdotes de otras comunidades religiosas los invitamos a representar sus creencias en el altar con sus oraciones correspondientes. El núcleo de nuestra misa es la comunión del amor tal como la celebraban los esenios. En este momento, el sacerdote pide a Dios que deje fluir su amor en forma de energía luminosa al pan y al vino (también utilizamos mosto para aquellos que no pueden tomar alcohol), para que nosotros, los seres humanos, podamos tomarlo y compartirlo entre nosotros en forma visible. Cuando repartimos el “Amor de Dios“ no ponemos ninguna limitacion para recibirlo, puesto que el amor de Dios debe ser accesible para cualquier persona, especialmente también para los niños y eventualmente también para los animales. Las otras partes fijas de la misma son la alabanza, los ruegos y el agradecimiento. Todos somos una parte de Dios, y a través de Dios y en Dios unidos en una única familia de la humanidad. Esto lo expresamos en nuestras oraciones y en nuestros actos. En la sucesión de Cristo practicamos en nuestra misa la sanación de cuerpo, alma y espíritu mediante la imposición de manos y la oración, para, de esta forma, reestablecer de la forma lo más rápida posible el estado original de salud que Dios nos dio. La salud es para nosotros como seres humanos una parte importante de nuestra libertad personal. Bodas Creemos que no es la tarea de la religión, prescribir a las personas cuanto tiempo debe durar esta relación o qué personas tienen permiso de tenerla o no. Como consideramos la libertad del individuo el bien más elevado, siempre y cuando no limite la libertad de otra persona, casamos tanto a parejas heterosexuales como parejas del mismo sexo o también parejas de distintas confesiones. También las convivencias de pareja entre más de dos personas reciben por nuestra parte la bendición de Dios, puesto que, ante Dios, lo único que cuenta es que todas las personas implicadas hayan consentido voluntariamente esta forma de convivencia, para así crecer y madurar unos con los otros y conjuntamente. Un matrimonio siempre debería durar tanto tiempo como las personas lo consideren adecuado y durante el tiempo que sus almas hayan acordado. Para ello damos con mucho gusto la bendición de Dios en la celebración de una boda. Entierros Con la unción para las personas moribundas y la celebración del entierro que ofrecemos, acompañamos a la persona que se está despidiendo y a sus familiares y amigos durante esta fase de transición. Independientemente de sus vínculos confesionales, podemos dar a cualquier persona la bendición de Dios, del Cristo, de María y la ayuda beneficiosa de los ángeles de forma que las personas lo perciban como algo agradable y beneficioso. De todo esto se habla y acuerda en charlas previas con las personas intesadas. Además de en los cementerios, realizamos también entierros en bosques o lugares en la naturaleza. Bendiciones y consagraciones A continuación mencionamos algunos ejemplos de las diferentes posibilidades: Bendición de la casa Bendición de una madre embarazada o de las madres antes y después del partoBendición de los niños Bendición de los animales Bendición de las velas y coronas de adviento Bendición de los alimentos de Pascua o de las ofrendas para la acción de gracias Bendición de viaje Bendición de objetos especiales como cruces, rosarios o velas (por ejemplo, en Pascua)
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